«¡Necesito una traducción oficial! ¿Adónde debo dirigirme o quién puede hacerla?»

En Quebec, una traducción oficial es un escrito preparado por un traductor certificado que reproduce fielmente en otra lengua un documento procedente de una autoridad reconocida.

Habida cuenta de la autenticidad y solemnidad que caracterizan los documentos expedidos por una instancia oficial, estos sólo pueden ser traducidos por un traductor autorizado por el Estado y dotado del poder y la legitimidad necesarios para otorgar a la traducción el mismo carácter auténtico que el documento original.

Son muchos los adjetivos utilizados, en ocasiones de forma imprecisa, para describir una traducción oficial: jurada, legalizada, autentificada, certificada, jurídica y notariada, por nombrar sólo algunos.

Conviene aclarar de una vez por todas estos términos.

La juramentación

Juramentar consiste en prestar juramento o hacer declarar bajo juramento, entendiéndose por juramento la atestación o realización de una declaración de carácter solemne que se puede hacer en público o no.

La atestación

La atestación es una declaración o atestiguación que consiste en asegurar que algo o un hecho es cierto o real.

Un documento traducido, por ser de índole física y material, es algo palpable.

Cualquier persona puede, por lo tanto, atestiguar su existencia.

La autentificación o legalización

Cuando se autentifica algo se le dota de valor auténtico o reconoce como auténtico.

El registro civil, por ejemplo, autentifica los matrimonios, nacimientos y fallecimientos, mientras que un experto autentifica un artefacto o una obra de arte.

En el caso de la traducción, es más bien el documento original, es decir, el que debe ser traducido, el que podría ser objeto de una autentificación, proceso también conocido en este caso como legalización.

La certificación

En el contexto de la traducción, la finalidad de la certificación es acreditar el carácter conforme y oficial del documento traducido poniendo en él una marca legítima como una firma, un sello, etc.

Una vez preparada la traducción, el traductor certificado la certifica utilizando un sello o un timbre oficial, que es lo que da a la traducción su carácter de certificada.

Cabe señalar que, en Canadá, las traducciones certificadas son realizadas por traductores acreditados como «certificados» por el correspondiente organismo provincial que reglamenta la profesión.

La figura del traductor certificado en Canadá puede recibir distintos nombres en otros países como, por ejemplo, traductor-intérprete jurado, traductor público, traductor oficial o perito traductor oficial.

La dimensión jurídica

El adjetivo jurídico se refiere al derecho y a su práctica, o también a todo lo que se ejerce o se hace en el ámbito de la justicia o ante ésta.

Por lo general son los traductores jurídicos, que disponen de conocimientos profundos en el campo del derecho, los que realizan traducciones jurídicas.

Este tipo de traducción abarca, aunque no de forma limitativa, las leyes y proyectos de ley, los contratos y otros documentos similares.

La notarización

Una instancia puede exigir en ocasiones que la traducción, después de haber sido certificada, sea también notarizada.

En ese caso, un notario deberá certificar a su vez el documento traducido colocando en él su sello o su timbre para confirmar que es válido.

En la mayoría de los casos es necesario notarizar una traducción antes de presentarla a un gobierno extranjero.

Costos

La Ordre des traducteurs, terminologues et interprètes agréés du Québec (OTTIAQ), que supervisa a los traductores certificados de la provincia y rige la práctica de la traducción en ella, permite a sus miembros que establezcan sus propios honorarios.

El costo de una traducción oficial varía según el tipo de documento a traducir, la complejidad de la información que contiene, la disposición del contenido, el número de páginas, así como el plazo disponible para hacer el trabajo.

Los documentos de naturaleza jurídica o que deban ser notarizados suelen incurrir en costos adicionales.

El procedimiento

Después de haber comprobado que el traductor seleccionado está efectivamente inscrito en el Registro de miembros de la OTTIAQ, deberá enviarle o entregarle el documento a traducir, ya sea por correo electrónico o postal, o en persona.

Debe dar al traductor un plazo razonable para que pueda reproducir la estructura, disposición y formato del documento original, además de realizar la traducción, ponerle su sello y entregársela.

El traductor debe preparar también una certificación en la que declara que realizó la traducción siguiendo las normas establecidas y que se trata de una copia certificada conforme al original.

Así pues, el traductor le entregará la certificación firmada y sellada; una fotocopia del documento original, firmada y sellada; así como la traducción oficial, también firmada y sellada.

Cómo presentar una solicitud

Envíenos el documento que desea traducir, junto con su información de contacto, y nos pondremos rápidamente en contacto con usted para hablar de su solicitud.

Si lo prefiere, puede llamarnos al número gratuito 1 833 436-6331 y será un placer ayudarle con la traducción que necesita.